LA CELIA NUESTRA, LA DE TODOS LOS DÍAS, SIGUE ENTRE NOSOTROS

Escrito por Angela Santiesteban Blanco
(Periódico Sierra Maestra)

La historia recoge sus testimonios con nombres como Aly, Carmen, Liliana o Caridad, o Norma, el más conocido de sus seudónimos. Y no faltaba quien la llamaría “la tía” por su sensibilidad para tratar a todos, sin importar la edad o procedencia.

Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, conocida como Celia Sánchez Manduley, nació un día como hoy 9 de mayo, pero de 1920. Desde pequeña recibió las influencias del pensamiento de José Martí, vinculándose desde muy joven a la lucha popular.

Algunos datos históricos de su quehacer revolucionario sacan a la luz uno de los tantos ejemplos que dicen de sus ideales de justicia: “en plena tiranía batistiana, coloca en el busto del Apóstol situado en el parque de Pilón un letrero con la siguiente sentencia martiana: “Solo hacen falta 30 hombres para levantar un pueblo”.

Celia se vincula al Movimiento 26 de julio y en Manzanillo; junto a Frank País, organizó a los campesinos de la zona para que le ofrecieran apoyo a los expedicionarios, en los días del desembarco del Granma.

Cuenta la historia que por esos días se disfraza de embarazada y ante la amable invitación a tomar café de unos guardias, que no la reconocen, con la mayor sangre fría se introduce en un cuartel, con el fin de obtener información para el Movimiento.

Su biografía señala también que en los momentos más difíciles de la guerrilla dirigida por Fidel, en febrero de 1957, marchó al encuentro de éste en compañía de Frank País, Faustino Pérez y otros miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio para coordinar el apoyo desde el llano, y coordinar la llegada del periodista del New York Times, Herbert Matthews a la Sierra Maestra.

De igual modo dice que el 28 de mayo de 1957, Celia participa en el combate de El Uvero como integrante del pelotón de la comandancia, convirtiéndose en la primera mujer que ocupó la posición de soldado combatiente en las filas del Ejército Rebelde.

Era tanta la confianza ganada por Celia que, documentos de la época, reflejan que los guerrilleros de la Sierra Maestra, en una carta enviada a Frank País, patentizaron el papel vital de la combatiente durante la guerra y escribieron: “En cuanto a la Sierra, cuando se escriba la historia de esta etapa revolucionaria, en la portada tendrán que aparecer dos nombres: David y Norma”

Como es sabido, Norma fue la creadora del pelotón de las Mariana Grajales, el 4 de septiembre de 1958 en La Plata, en el corazón de la Sierra Maestra, integrado por mujeres que tenían la decisión de incorporarse como combatientes y conocido como las “Marianas”, del cual la querida Teté Puebla, fue la segunda jefa.

Fundó también el 4 de mayo de 1964 la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, donde se salvaguarda la memoria histórica de la lucha insurreccional. En 2014 contaba con más de 159.000 fotografías en 28 colecciones y 56 mil documentos, muchos de estos supervisados personalmente por ella.

Quienes la conocieron afirman que era sencilla, modestas de una vital fortaleza, una persona que siempre estuvo al lado de Fidel, por lo que muchos también afirman que la vida del Líder Histórico no se puede relatar sin que aparezca el nombre de Celia Sánchez Manduley.

Ella dejó su impronta en la nación cubana y su ejemplo perdura en la obra de la Revolución. Hay lugares como el Parque Lenin, el Palacio de Convenciones de La Habana, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, el Parque Lenin, la Casa de los Cosmonautas y algunas instalaciones del Campismo Popular, donde está su mano creadora.

Celia renace cada día en el pueblo que la recuerda siempre con un sentimiento de dolor y agradecimiento a la vez, por lo que significa para los cubanos, por su ejemplo y vocación martiana.

Su imagen, sencillez y entrega hizo que cientos de cubanos agradecidos de su labor expresaran diversas ideas sobre ella y la calificaran de muchas maneras:
Muchos la llamaban cariñosamente “La tía”.

“Era una mujer delicada que siempre llevaba entre el cabello, su flor predilecta, la mariposa”

“Mujer delicada y tierna, estaba atenta y alerta a todo”.

“Celia estaba en todo y no aparecía en nada, no le gustaban las entrevistas”.

“Todos confiaban en ella y ninguno fue defraudado.”

“En el Instituto de Amistad con los Pueblos está su mano delicada, su sugerencia oportuna, su alerta temprana y su pupila protectora.

“Ella sigue inspirándolnos con su ejemplo”.

“Celia era una persona muy dulce pero firme en su trato”.

“Inspiraba confianza”

“Vital para la supervivencia de la guerrilla dirigida por Fidel Castro”.

“Fue la mujer que subió a las montañas para vestirse de guerrillera. La Norma, Carmen, Liliana y Caridad de la lucha clandestina”

“Su compromiso con los humildes y su singularidad perduran con la sensación de inmortal presencia”.

“Su nombre había devenido leyenda en el país”.

“Celia se adelantó a su época, hizo lo que le estaba vedado a su sexo”.

“Era una mujer de verdad; se daba a querer por todo el mundo”.

“Miles de personas de todos los puntos del país, cuando veían sin salida sus problemas, decían: Voy a escribirle a Celia”.

Celia, hoy estuviera de cumpleaños, quien por su cubanía, gracia y acento campesino, de gente del pueblo, que no miró jamás por encima del hombro a nadie, seguirá siempre entre nosotros como la Flor más Autóctona de la Revolución.

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