¿Instructores sin arte o arte sin instructores?

COMO SIEMPRE HAGO, ME APROPIO DEL REFRÁN *MÁS VALE TARDE, QUE NUNCA*, AUNQUE EN ESTE CASO, TODAVÍA ES VIGENTE LA SIGUIENTE INFORMACIÓN PUBLICADA EN EL PERIÓDICO INVASOR, DE LA CENTRAL PROVINCIA DE CIEGO DE ÁVILA, YA EN QUE SE RINDE HOMENAJE A ESTOS PROFESIONALES DEL ARTE EN CUBA, ES EL PRÓXIMO DÍA 18.

A CONTINUACVIÓN EL TEXTO REDACTADO POR MI COLEGA DEL DIARIO DIGITAL AVILEÑO.

Por Ailén Castilla Padrón

El Consejo Provincial de la Brigada de Instructores de Arte José Martí debatió el cuestionable éxodo y el repertorio de causas que atentan hoy contra la apreciación y la creación artística en Ciego de Ávila

Verse obligado a colgar el título en la pared y enfilar hacia “cualquier cosa” puede ser de lo más frustrante que enfrente un recién graduado. Si, además, las causas los sobrepasan por discordancias directivas y exiguos estímulos, no es una sorpresa que de los más de 1 100 instructores de arte existentes antes en la provincia de Ciego de Ávila, solo 498 se mantengan en las aulas.

Puede ser que se hayan quedado sin arte, o sea, se les acabó el impulso o nunca estuvieron comprometidos del todo con la profesión elegida. Sin embargo, la inercia creativa hoy habla más de
inconformidades que de vocaciones tronchadas.

Los tradicionales grupos de trabajo coordinado, integrados por Cultura, Educación y la propia Brigada José Martí, encargados de elaborar los cronogramas y dar solución a los más apremiantes problemas, solo en el nombre encuentran armonía y en cada municipio el sistema marcha “por la libre”.

Además de la escuela, los instructores tributan a las Casas de Cultura desde donde deben auspiciar actividades de impacto en la comunidad y, en este compartir funciones, se desdibujan los compromisos y se escurre el tiempo, mientras se impone el compromiso con “aquel” encargado de abonar el salario.

Los límites entre instructores y pedagogos se acortan hasta terminar estos frente a los grupos, como auxiliares pedagógicos o, incluso, en algún círculo de interés que necesite un “empujón”.

Muchas veces, aunque se desvíen de sus verdaderas funciones, son ellos los únicos responsables de matutinos y actos; los instrumentos musicales, en la mayoría de los casos, ya no están, el material para la plástica escasea, las averías de los equipos de audio son irreparables y hasta los locales para ensayos se les dificultan.

Tampoco el sistema de evaluación genera satisfacciones, al ajustar el arte a una de Muy Bien o Excelente, y a partir de ahí, se pacta el monto a cobrar, incluso, aquellos vinculados a Educación reciben mejor salario que los asignados a las Casas de Cultura, al tanto de las mismas privaciones.

Si solo agregamos que las tentadoras ofertas venidas de la cayería al norte de Ciego de Ávila amenazan con “tragarse” a todo el talento artístico de la provincia, la sorpresa sería que todavía algunos mantengan la dócil vocación de “plantar” cultura en las aulas, a pesar de los pesares.

Gleydis González Civil, actual presidenta de la Brigada José Martí en el territorio, explicó que los más críticos son Bolivia con un total de 28 y Ciro Redondo con 39 instructores, y como el panorama es harto conocido se pretende, al menos, allanar el camino en los próximos meses.

“En el Consejo Provincial se enfatizó en la necesidad de reestructurar el sistema desde la base y establecer un diálogo franco. Cada municipio será visitado para evaluar las principales dificultades. Ahora nuestra misión es intentar mejorar las condiciones de trabajo y lograr detener el éxodo en nuestras filas.”

Las ganas menguan y las incongruencias afianzan el desánimo, lo cual se traduce en las cifras exhibidas hoy que atentan contra la formación general-integral a la que aspiramos y de la cual, por lo general, solo se habla en positivo en los informes. A la par, surgen oportunidades para cobijar otros desempeños entre quienes están aún en sus puestos de trabajo.

El 18 de febrero es la fecha señalada para homenajear a los
instructores de arte, y debieran respirarse buenas noticias, pues estamos a tiempo de actualizarnos, abandonar las miradas parcelarias y reduccionistas, y flexibilizar algunas normativas que, por ejemplo, permitieran la profesionalización del gremio (cuando amerite la pena) para, a la postre, ayudar a mantener ileso a este ejército, abanderado de la cultura y el humanismo, en las escuelas cubanas.Instructores

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