FINAL CON RAYAS

JAMÁS PODRÍA PARECER QUE OBVIÉ LA NOTICIA DEPORTIVA MÁS IMPORTANTE PARA LAS AVILEÑAS Y LOS AVILEÑOS: EL TRIUNFO DE LOS TIGRES ANTE LOS NARANJAS, NADA MÁS LEJOS DE ESO, SIN SER ESPECIALISTA EN LA MATERIA, SEGUÍ LAS CONFRONTACIONES ENTRE LOS DOS EQUIPOS, Y, FESTEJÉ EL TRIUNFO…Y…POR ESO, AHORA INSERTO EL SIGUIENTE TEXTO DEL COLEGA DEL DIARIO DE LA JUVENTUD CUBANA.

Raiko Martín
raiko@juventudrebelde.cu
12 de Enero del 2017

Ni el voluntarismo de Yosvani Torres, y mucho menos los amagos ofensivos de la artillería villaclareña pudieron impedir que los Tigres avileños aterrizaran por tercera vez consecutiva en una final de la pelota cubana. Frente a una delirante afición que colmó el José Ramón Cepero, los discípulos de Roger Machado sellaron con autoridad su avance, y desde ahora preparan el cerco con el que pretenden defender su reino y apuntalar la dinastía.

Al refuerzo vueltabajero, quien tendrá ahora que esperar la próxima campaña para redondear el centenar de triunfos, habrá que reconocerle la entereza de pedir la bola, pero tuvo otra noche aciaga que comenzó con el estacazo de Dainer Gálvez . Mejor suerte no tuvo su coterráneo Yaifredo Domínguez —había sido anunciado como el abridor del choque— ni el santiaguero Alberto Bisset, quien lo había hecho muy bien en su anterior presentación.

Mientras que con el madero los felinos despejaban el camino, Vladimir Baños se encargaba de dibujar una notable apertura que se extendió durante seis entradas. Responsable dos anotaciones —una sucia—, el también «adquirido» pinareño se fue después de superar la centena de lanzamientos y apenas cuatro imparables a su cuenta.

De esta forma se despidió el elenco de Villa Clara, un grande que marcó su retorno de la mano de Vladimir Hernández y dio batalla en un pulso para el cual nunca partió como favoritos.

Muy buenas noticias para el alto mando avileño ha sido el poder de recuperación después de un trastabillante paso por Santa Clara, las buenas prestaciones del reincorporado Yoelvis Fiss y la posibilidad de llegar más descansados a un tramo que debe ser de alta tensión.

La final comenzará tres días después de definido el otro cruce semifinal, y pudiera romper en la tierra de la piña si se imponen los granmenses. De lo contrario, la historia tendrá como punto de partida el Victoria de Girón yumurino.
A una mordida

Con dos contundentes demostraciones, los Cocodrilos matanceros se han colocado a un mordisco de la final. Administraron muy bien la presión de nadar desde atrás en patio ajeno, y si mérito tuvo haber ahogado la fe de miles de aficionados granmenses en el estelar Lázaro Blanco, este se multiplicó después de la victoria que le permite regresar a casa con par de balas en la recámara y una solo blanco por tumbar.

En ambos desafíos los dirigidos por Víctor Mesa han salido a trazar su destino desde los mismos primeros compases. Ahora fue el refuerzo capitalino Stayler Hernández, otra vez como titular en la pradera derecha, el encargado de abrir fuego con su solitario cuadrangular frente a los envíos de Yoelkis Cruz, quien apenas pudo sacar un out durante su segunda apertura en la postemporada.

Claro, la historia hubiese sido muy distinta si el antesalista Yunior Paumier no hubiese cometido en esa entrada el primero de los ¡siete errores! firmados por la defensa local, una cifra escandalosa para estas fases, y sobre todo para un equipo que exhibió una evidente mejoría en ese aspecto de juego, y además blindó con sus adquisiciones la custodia del cuadro interior.

Al final, sin menospreciar la docena de imparables conectados a los ocho tiradores que desfilaron por la lomita, cada una de las pifias cometidas por los Alazanes les costó la paliza.

Poco finos también estuvieron los visitantes, pero entre magníficos engarces salvadores y la ausencia de batazos oportunos de sus rivales —en los dos últimos juegos los granmenses dejaron 16 corredores en bases— lograron minimizar los daños para el abridor Frank Montieth y su relevista Frank Luis Medina. Este último soportó el cuadrangular de dos carreras de Alfredo Despaigne que pudo ser la chispa inspiradora y terminó siendo apenas un maquillaje para el pizarrón. Luego ingresó el zurdo pinareño Liván Moinelo, y como la noche anterior, terminó sin un rasguño su estancia de casi dos rollos sobre el montículo.

Así las cosas, el próximo sábado ambos elencos regresarán al diamante del Victoria de Girón en circunstancias bien diferentes, con el diestro Jonder Martínez buscando el tiro de gracia y su par Noelvis Entenza con la ilusión de extender el pulso al siempre dramático séptimo partido.

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