HOMENAJE A FIDEL Y AL CHE GUEVARA EN SANTA CLARA

Santa Clara, Cuba, dic 1 (PL) Bajo los vítores de Yo soy Fidel y Viva Fidel, la Plaza de la Revolución Comandante Ernesto Che Guevara de esta ciudad recibió la caravana que traslada las cenizas del líder histórico de la Revolución Cubana.

Miles de personas, en su mayoría jóvenes estudiantes, se agruparon desde horas antes en los predios de la plaza para rendir tributo póstumo al Comandante en Jefe en una velada que se extenderá toda la madrugada de hoy.

El homenaje incluye una gala artística y una vigilia donde 30 jóvenes, portadores de igual número de instantáneas del líder, evocan su figura a solo metros de donde permanece la llama eterna que recuerda al Guerrillero Heroico y sus compañeros caídos en Bolivia.

Toda la noche los villaclareños acompañaron a Fidel y al Che, con el compromiso de seguir manteniendo la Revolución, expresó el primer secretario del Partido en Villa Clara, Julio Lima Corzo.

Esta recordación se extendio hasta la mañana de este 1 de diciembre, cuando la caravana retomó su ruta hacia Oriente, siguiendo la trayectoria inversa a la marcada por el Ejército Rebelde a su paso a Occidente en 1959.

Fidel Castro llegó victorioso a Santa Clara en la madrugada del 6 de Enero de 1959, donde frente a una marea de pueblo expresó: ‘ya no venimos nosotros a hablarle al pueblo, sino venimos a que el pueblo nos hable a nosotros’.

Y PRECISAMENTE, ERNESTO GUEVARA DE LA SERNA, EN 1956, ESCRIBIERA EN MÉXICO, EL SIGUIENTE TEXTO:

CANTO A FIDEL

Vámonos
Ardiente profeta de la aurora
Por recónditos senderos inalámbricos
a liberar al verde caimán que tanto amas.

Vámonos,
derrotando afrentas con la frente
plena de martianas estrellas insurrectas,
juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.

Cuando suene el primer disparo y se despierte
en virginal asombro la manigua entera
allí a tu lado, seremos combatientes,
nos tendrás.

Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos
reforma agraria, justicia, pan, libertad
allí, a tu lado, con idéntico acento,
nos tendrás.

Y cuando llegue el final de la jornada
la sanitaria operación contra el tirano
allí, a tu lado, aguantando la postrera batalla,
nos tendrás.

El día que la fiera se lama el flanco herido
donde el dardo nacionalizador le dé,
allí, a tu lado, con el corazón altivo,
nos tendrás.

No pienses que puedan menguar nuestra entereza
las decoradas pulgas armadas de regalos
pedimos un fusil, sus balas y una peña.
Nada más.

Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
pedimos un sudario de cubanas lágrimas
para que se cubran los guerrilleros huesos
en el tránsito a la historia americana.
Nada más.

FIDEL Y CHE AL CENTRO DE CUBA ENCENDIENDO EL HACHÓN GUERRILLERO

Escrito por Vladia Rubio / CubaSí

Confluyen en Villa Clara dos hombres inmensos para continuar recordándole al mundo que la lucha es “¡Hasta la victoria siempre!”.

“Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos…”

Todos hemos constatado, de nuevo, cuán real y dolorosa podía ser esa posibilidad. Pero, como cuando se conocieron en casa de María Antonia, otra vez coincidían los dos luchadores, esta vez en una noche santaclareña de todos los cielos, de todas las remembranzas.

Los dos guerrilleros inmensos, de nuevo juntos y listos a descarrillar, esta vez hombro con hombro, trenes blindados con escepticismos y desamores.

Ellos, que habían vivido para los demás, exigiéndose a sí mismos más que a nadie.

Aquel 17 de octubre de 1997, cuando los restos del Che y de sus compañeros caídos en Bolivia fueron depositados en el Mausoleo villaclareño erigido en su honor, Fidel había apuntado en su discurso: “Con emoción profunda vivimos uno de esos instantes que no suelen repetirse.

No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos.”

Para finalizar, enfatizaba:

“¡Bienvenidos, compañeros heroicos del destacamento de refuerzo!

¡Las trincheras de ideas y de justicia que ustedes defenderán junto a nuestro pueblo, el enemigo no podrá conquistarlas jamás!

¡Y juntos seguiremos luchando por un mundo mejor! ¡Hasta la victoria siempre!”

Ahora, los cubanos recibían en aquel mismo espacio las cenizas del invicto Comandante en Jefe cubano.

Al centro de la Isla, Fidel junto al Che. Y pareciera que, asomándose a la vigilia de tantos, Mirta Aguirre volvía a preguntar:

-“¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre tantos primero?”

Y ellos, esta vez juntando voces y almas le respondían

-“Hecho saga en la muerte que muero:
hecho historia, señora, hecho historia”.

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