MUERTE DE ANTONIO MACEO GRAJALES, EL TITÁN DE BRONCE

IMPOSIBLE NO INICIAR HOY MI BLOG PRIMARIO SIN INCLUIR, EN PRIMERO LUGAR, ESTA EFEMÉRIDE, EN UN ANIVERSARIO MÁS DE LA DESAPARICIÓN FÍSICA DE ESTE MAYOR GENERAL DEL EJÉRCITO MAMBÍ, CON LOS SIGUIENTES FRAGMENTOS EXTRAÍDOS, POR RSS, DE ECURED.

Considerado todo un maestro en el empleo de la táctica militar fue combatiente por excelencia y jefe de elevado prestigio.

Como guerrero incansable, se calcula que intervino en más de 600 acciones combativas, entre las que se cuentan alrededor de 200 combates de gran significado. Su cuerpo estaba marcado por 26 cicatrices de guerra, de las cuales recibió 21 en la contienda del 68.

Por el ímpetu y bravura con que enfrentó al enemigo, y por su talla como hombre integral, pasó a la historia como el Titán de Bronce.

En febrero de 1878 dio respuesta contundente a quienes gestaban el Pacto del Zanjón al librar los victoriosos combates de Llanada de Juan Mulato y San Ulpiano. El 15 de marzo de 1878 se entrevistó con el general español Arsenio Martínez Campos, en Mangos de Baraguá, hecho recogido en la historia como la Protesta de Baraguá.

Cae en combate el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, provincia de La Habana. Sus restos descansan en el monumento de El Cacahual.

Caída en combate

Maceo llegó a San Pedro Arriba el 6 de diciembre de 1896, donde aguardan la llegada del Lugarteniente General los regimientos Santiago de las Vegas, Goicuría, Calixto García y Tiradores de Maceo, con sus jefes respectivos; unos 450 hombres en total al mando del coronel Sánchez Figueras, jefe de la Brigada Sur.

Rápidamente marcha con entre 40 y 60 hombres hacia San Pedro, pero tan descuidadamente que permiten a la vanguardia de una columna española al mando del comandante Cirujeda, localizar su campamento. Allí irrumpieron los guerrilleros de Peral el 7 de diciembre cerca de las tres de la tarde, despertando a Maceo al escuchar el estampido del fuego de los fusileros.

Según la carta que envió el Dr. Zertucha al mayor general Máximo Gómez, el 12 de septiembre de 1899:
“… Ensilló él mismo su caballo, tarea que nunca confió a nadie, y ordenó que buscasen a un corneta que llamara a las fuerzas cubanas a concentrarse para el contraataque. Pero el corneta no apareció”.

Los jefes y oficiales mambises pasaron rápidamente a la contraofensiva y ante la energía y empuje de la tropa de Maceo, los españoles sufrieron 28 bajas, retirándose tras una cerca de piedra al oeste del campamento.

Desde allí se defendieron descargando un nutrido fuego sobres las tropas mambisas, por lo que Maceo quiso desalojar al enemigo y obligarlos a salir hacia un potrero cercano. Esta acción fracasó y los cubanos fueron inmovilizados. Se creó entonces una situación táctica muy grave para los mambises con un armamento que no les permitía entablar un combate de posiciones.

Desechando la alternativa de una retirada, Maceo se dirigió machete en mano hacia un punto estratégico del campo de batalla, viendo como una cerca de alambre detenía su avance. Expuesto al nutrido fuego de línea proveniente de la cerca de piedras, situada a unos 80 metros más o menos, dijo al brigadier Miró: “Esto va bien”.

En su carta a Gómez, el Dr. Zertucha cuenta:

“Apenas hubo acabado de decir el General Maceo las anteriores palabras, cayó por el lado izquierdo de su caballo como herido de un rayo lanzando su machete hacia adelante a considerable distancia.

Tras él caí yo: lo encontré sin conocimiento; un arroyo de sangre negra salía por una herida que tenía al lado derecho de la mandíbula inferior, a dos centímetros de la sínfisis mentoniana. Introduje un dedo en su boca y encontré que estaba fracturada la mandíbula.
“A los dos minutos a lo más tarde de ser herido, murió en mis brazos y con él cayó para siempre la bandera.”

El proyectil había penetrado por el lado derecho de la cara, rompiendo la carótida y saliendo por la parte izquierda del cuello. Tras desplomarse, lo incorporaron de nuevo sobre su montura y es alcanzado entonces en el tórax por otro impacto, bala que también mata al caballo que arrastra a Maceo al suelo.

Miró y el coronel médico Zertucha se desploman moralmente y salen aterrados de la escena. Se retira también el brigadier Pedro Díaz y el cuerpo sin vida del Mayor General Antonio Maceo, segundo jefe del Ejército Libertador, queda solo en aquellos matorrales

Panchito Gómez Toro, su ayudante, que por estar herido quedó en el campamento, sale, con un brazo en cabestrillo y prácticamente desarmado, en busca del cadáver de su jefe. Resulta blanco fácil de las armas españolas. Herido, debilitado por la sangre que pierde, trata de suicidarse para que no lo cojan vivo, pero antes quiere escribir una nota a sus padres y hermanos para explicarles la decisión. No puede concluir el mensaje. Uno de los guerrilleros de Peral lo remata con machetazos en la cabeza.

El comandante Cirujeda no sospechó siquiera que Maceo había muerto en San Pedro, pues la propaganda española lo daba como cercado en Pinar del Río. Un grupo de valientes, encabezados por Juan Delgado, pudo recobrar los cuerpos del Lugarteniente General y de su ayudante.

Tampoco están claras las circunstancias en que lo consiguieron. Los cadáveres fueron enterrados secretamente en la finca El Cacahual, cerca de Santiago de las Vegas. Se levantó allí un complejo monumental que fue inaugurado el 7 de diciembre de 1900 y desde entonces su razón de ser ha sido honrar la memoria de los dos bravos guerreros cubanos.

Muere el Mayor General Antonio Maceo Grajales a los 51 años de edad, en plena madurez de su acción y pensamiento. Su muerte resultó un duro golpe para los cubanos y para la causa de la libertad de Cuba, definida por Gómez en la carta de pésame a María Cabrales:

“… Con la desaparición de ese hombre extraordinario, pierde usted al dulce compañero de su vida, pierdo yo al más ilustre y al más bravo de mis amigos y pierde en fin el ejército libertador a la figura más excelsa de la Revolución.”

Durante periodo republicano el pueblo cubano no dejó de rendir homenaje al ilustre prócer. Vale señalar parte del discurso pronunciado en el club San Carlos de la ciudad de Santiago de Cuba, al iniciarse la semana maceista, el 8 de junio de 1945:

“La República va a conmemorar, debido a una admirable iniciativa del Congreso, el Centenario de Maceo. Esta ciudad ha de ser la primera en los homenajes”.

Durante toda la república se mantuvieron siempre los actos en conmemoración al natalicio. En la actualidad el museo Casa Natal Antonio Maceo ha manera de continuidad y con el fin de mantener la tradición legada por los descendientes de la familia, realiza todos los 13 de junio de 10.00 pm -12.00 pm una velada político cultural en homenaje a la memoria del aniversario del Titán de Bronce.

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