FERIA NACIONAL DE ARTE POPULAR EN CIEGO DE ÁVILA

Candado a la Feria Nacional de Arte Popular

Por José Aurelio Paz.

Luego de tres días de intensas jornadas culturales concluye en Ciego de Ávila la XXII Feria Nacional de Arte Popular, con las últimas presentaciones de las agrupaciones artísticas locales e invitadas de diversas partes del país.

Si bien deja mucho que desear con relación a ediciones anteriores, siempre hay momentos enriquecedores a los que el lente de la cámara no se puede sustraer, como por ejemplo el ardor sabatino que incendió el espacio destinado a la música caribeña. Queden pues estas fotos a manera de testimonio de algunos atisbos de luz.

Válido es insertar, además, otro texto del mismo autor que bien merece destacarse:

Llave de cubanía

Tac, Tac… tac, tac, tac…Tac, tac, tac… tac, tac… Como mismo suenan las claves al invertir los compases para darle cuerpo al son: ese guajiro sonoro, de polaina y machete, que nos cabalga el alma desde siglos atrás, así mismo anda la Feria Nacional de Arte Popular que inunda las calles avileñas por estos días.

Dedicada al más auténtico de los géneros de la música cubana, la cita, en su edición 22, vuelve a intentar supervivir al desdibujo de la tradición y a la oquedad organizativa con que se asume lo que debiera preservarse, como la buena vitrola, en el humidor del espíritu para que no pierda el aroma original de aquellas memorables jornadas iniciáticas, que conseguían el abrazo de toda Cuba en apenas un mosaico.

Picardía guajira, sucu-sucu, palo y rumba están otra vez aquí para recordarnos donde guardar la llave. Esa que encierra nuestra cubanía, si alguien dijo que el tiempo es limitado, de modo que no lo malgastemos viviendo la vida de alguien distinto a lo que somos, sobre todo ahora que los engañosos cantos de sirena, hechos a pura tecnología, amenazan con borrar, de un plumazo, el aleteo del colibrí y la torcaza, el aroma de la mariposa y la guayaba, el color del mangle y del cedro, el lamento carretero y la coladera de café, de la historia común de nuestras vidas.
Aquí, en el son, el orden de los factores, rítmicamente hablando, no altera el producto. Ojalá suceda lo mismo con esta fiesta que ya casi tenemos perdida.

Si las letras tienen, también, color y ritmo, sean estas el buen augurio ante lo que no debemos abandonar bajo ninguna circunstancia; ese tac, tac… tac, tac, tac… tac, tac, tac… tac, tac… que descomponiéndonos nos compone al saltar, como chispa, del tambor a los pies y trepar, luego, a las caderas e instalarse, finalmente, en nuestros corazones; segundo ritmo cardiaco que define quiénes somos y hacia dónde vamos; porque si pones a arder la humildad con tus raíces, amanecerás todos los días encontrándote ese calorcito que reconforta hasta el último horcón de nuestra casa, esa Patria inmensa donde cabemos todos.

MI OPINIÓN

Por Nora Susana

Cierto es lo que expresa mi colega José Aurelio Paz, la Feria Nacional de Arte Popular en Ciego de Ávila en su vigésimo segunda edición nunca alcanza la brillantez que la caracterizó en sus inicios, es válido el hecho de que vuelva a la Ciudad de los Portales, y esto, sin lugar a dudas, es un logro.

Cómo olvidar aquella inicial celebrada en el pasado siglo XX en la cual compartí con colegas de esta y otras provincias, entre las últimas, quienes se desempeñaban entonces en medios de prensa nacionales, algunos de ellos desaparecidos físicamente, y otros limitados desde hace tiempo, u otros ausentes en la actualidad en el sector de la Cultura.

Luego de más de un año sin poder presenciar propuestas culturales en el terruño por mis limitaciones visuales, en esta ocasión, por lo menos algo pude ver de la festividad, aquellas que se realizaban en horario diurno (música y danza), y la exposición de artesanía, que para beneplácito de los avileños y visitantes, se mantiene hasta mediados del mes próximo.

No obstante, lamenté no acudir a los encuentros teóricos, a esos que en determinadas épocas casi no podía ir, y que ahora, claro está, por motivos justificados, tampoco asistí.

De cualquier forma, la capital avileña se vio algo rejuvenecida, y a la vez, agradecida, porque, indiscutiblemente, permitió una corriente que trajo a ella otra nueva opción cultural, de esas que muy poco se encuentran en esta localidad desde hace varios años.

Otro fresco alentador para los amantes al arte y la literatura en el municipio de Ciego de Ávila es, además, el anuncio de la actuación en el teatro Principal del Coro Nacional de Cuba dirigido por la maestra Digna Guerra, como parte de la gira que realiza la agrupación en saludo a su aniversario 55.

A esto se suma, el rescate también para el lugar de los grandes acontecimientos culturales, del Festival Nacional Channy Chelacy, del 27 al 29 de este mes, con 15 obras en competencia…

Tan solo resta aguardar el 2016, con la esperanza de que desde comienzo del año el arte y la cultura, y la literatura, claro está, se aferren más a las locaciones del terruño para que vista sus mejores galas como en épocas pasadas, esas que se mantienen latientes en muchos, y que es historia valiosa para quienes no las vivieron…

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