De nuevo la historia cabalgó por los viejos potreros

AUNQUE LOS TIEMPOS SEAN OTROS, PERO ESTA CRÓNICA DE LA PERIODISTA LUISA ALEJO FERNÁNDEZ, GALARDONADA CON EL PRIMER PREMIO DEL CONCURSO X ANIVERSARIO DEL PODER POPULAR DE LA REVISTA AL DELEGADO AVILEÑO, ME EMOCIONA COMO LA PRIMERA VEZ, DADA LA ADMIRACIÓN QUE SIEMPRE TUVE, Y TENGO POR EL MAYOR, ESE HOMBRE CALIFICADO POR MARTÍ *DIAMANTE CON ALMA DE BESO*

Ese domingo por la tarde, una machacona llovizna se empeñaba de adueñarse del panorama. Los hombres parecían ignorarla, a pesar de que descendía formando diminutos surcos en los rostros.

Jimaguayú revitalizaba toda la fuerza de su trascendía histórica. Allí, en el mismo sitio donde El Mayor encontrara la muerte en lucha por la vida, al territorio agramontino le nacían dos nuevas provincias.

Camagüey, la añeja y distinguida Santa María del Puerto Príncipe, envuelta en el ensueño de plazas y tinajones, renacía a la vida político-administrativa del país como ciudad cabecera de una nueva estructura.

Ciego de Ávila, el viejo hato devenido ciudad por la acción y las ideas de los hombres que en ella han dejado su impronta, se convertía en capital provincial de un nuevo territorio.
Cuentan los que esa tarde asistieron a la cita con la historia que luego de la salva de 21 cañonazos, el recuerdo de El Mayor pasaba revista a los mambises de la nueva hornada y los impulsaba, con fuerza y cariño, hacia el próximo combate.

Y Amalia, la dulce Amalia, deshojó, una a una, sobre los rostros de sus hijos y hermanos de Patria, las flores silvestres que, aún bañadas de rocío, había recogido en el monte cercano a El Idilio.

La voz de Ana Betancourt, aquella que en Guáimaro clamó vigorosa por la igualdad de la mujer, saludaba a todas las que, marchando al compás de los tiempos, lejos de ser juguete hermoso, relegado al fondo del hogar, se habían convertido en compañeras.

Y cuentan, también, que pocas veces fue tan hermosa la tarde…que la lluvia le alegró los contornos…que el potrero revivió como nunca sus viejos esplendores mambises.

Coincidencias de la historia o válida premeditación de los hombres, aquel domingo fue 7 de noviembre. Justo 59 años antes nacía el primer estado de obreros y campesinos. El eco siempre renovado del los cañonazos del *Aurora*, continuaba lanzando su carga de victoria.

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