DANZA DEL INFINITO

Por José Aurelio Paz Jiménez
(Periódico Invasor)

Ven a danzar una vez más ante mis ojos, si soy el cántaro vacío y tú la lluvia que lo llena. Música inaudita que golpea con dulzura el címbalo de mi pecho. ¡Oh mujer, en ti reconozco mi alfa y mi omega, esa rosa que encabestra mi pobre espina, si tu candor perfumado reta a la más fina mercadería.

Tienen en ti los rapsodas el humus de sus versos, esa fuerza interior que te hace rima en la poesía cotidiana; vientre de metáforas de donde todos hemos salido a caminar este mundo, si posees la fuerza del infinito en la ternura de lo simple.

¡Oh, mujer, qué pobre soy, pero déjame cantarte en este día y ver tu dimensión más plena, permíteme retratarte cuando saltas, gacela ante mis ojos, en mil viejas y nuevas maneras!

¡Ah, compañera mía, vibra en ti la estirpe de esta tierra, ese andar altivo y vivaz sin paralelo de las palmasatravesándolo todocual meridiano inaudito! No te detengas. Sigue a mi lado, que nada soy sin ti y mucho contigo. Eres el amuleto más profundo de la patria, el embrujo en que pervivo si te has tragado la llave de mi alma.

Devuélvela. No me mantengas prisionero de tu curva más linda, tu sonrisa, como decía el viejo Manley. No te ensañes, por favor, que aquí fallezco, con una flor entre mis torpes manos, mirándote subir danzando sobre el torbellino de mis besos.

Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s