Ellos, los imprescindibles

Por Nora Susana López Díaz

Aunque soy refranera ciento por ciento, en el caso del que dice, *el que persevera, triunfa*, jamás se cumplió el pasado 2 de este mes, ni tampoco al siguiente día.
Y es que en una fecha como esa nació el líder sindical Alfredo López Arencibia, asesinado en 1926 por huestes del tirano Gerardo Machado, quien identifica a las mujeres y hombres que en una cifra superior a 3 mil, laboran en la poligrafía de la nación cubana.
Cierto es que me hubiese gustado publicar por RSS el trabajo periodístico Para el trabajador gráfico, las palmas, del colega Gabino Manguela Díaz aparecido pocos días antes de esa fecha en el semanario Trabajadores por la información que aportaba, pero, de nuevo me aferro a otro refrán, *…más vale tarde, que nunca*.
Como periodista muy vinculada a esa labor en el pasado siglo XX, primero como correctora de galeras en el entonces diario Adelante; más tarde, de retorno a mi terruño avileño, en el adiestramiento inicial de quienes asumirían esa profesión en el periódico Invasor, donde laboré como reportera, pero me sentí unida de cerca de quienes trabajaban en el taller.

No quiero mencionar nombres pues podría obviar alguno, y para mía, sería algo imperdonable, ya que me compenetré con ellos, los de experiencia en el oficio, o quienes se insertaban por vez primera, algunos muy jóvenes, pero eficientes.
Esa labor la asumí de forma voluntaria en la revista Al Delegado Avileño, órgano oficial de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Ciego de Ávila, la cual dirigía Juana T. Moya Peña, quien se rodeó de un grupo de profesionales de la prensa, que como yo, también lo hacían sin remuneración económica.
Vale decir que en esa publicación tan solo, era plantilla, una redactora, además, formalista, Rita Lozada Quintana, hasta que se trasladó para la tierra agramontina de donde era oriunda.
A partir de ese momento, su tarea la asumimos, sin percibir salario, varias del colectivo, en la Redacción, Cecilia Rodríguez Saavedra y Magaly Zamora Morejón, y en mi caso,
además de la labor reporteril, la corrección y diseño, y ahí, mi vínculo estrecho con la unidad 08-08-01 de la empresa gráfica de la provincia avileña.
Pero mi admiración y amor por la gráfica también se justifica al asumir la dirección de otra revista, la de la Brigada Hermanos Saiz de Ciego de Ávila, en la cual también me relacionaba de forma muy directa con los trabajadores de esa imprenta estatal.
Aunque solo se materializaron muy pocos números impresos, ahora, en la era de INTERNET se mantiene con su nombre original Despegue en el sitio wordpress.com, pero para publicar textos literarios tan solo de avileños.

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