CUBA, ISLA O ARCHIPIÉLAGO?

Por Nora Susana López Díaz.

Con este título publiqué el 14 de enero de 2011 un artículo del colega Alberto Yoan Arego Pulido, bloguero en aquel momento de El escarabajo y la cigarra, y en la actualidad del blog Desde el viejo mundo, quien a pesar de radicar en Sevilla, España tiene siempre presente a la Mayor de las Antillas.

En ese instante pretendí llamar la atención del abuso de isla para referirse a Cuba, pero como ese mal se acrecienta cada vez más, a pesar del llamamiento de Alexis Schlachter en el espacio Geografía sorprendente, y de la buena voluntad, y por que no, interés de tantos en todo el orbe que instan a periodistas y escritores a
reconocer que la nación cubana es un archipiélago, decidí traer de nuevo a avilatrocha el trabajo de Alberto Yoan, en aras de instar a la cordura a quienes abusan del vocablo citado.

Acaso la denominación se remonta a cuando era colonia española en que los nativos de la Madre Patria ponían énfasis en una frase que tal vez quedó para la historia: *LA SIEMPRE FIEL ISLA DE CUBA*, y por ende, así se tergiversó la geografía? Espero hayan muchos que reaccionen favorablemente.

A continuación pongo a consideración de los lectores de avilatrocha lo expresado por el joven periodista Alberto Yoan Arego Pulido.

La interrogante ha acompañado desde tiempos de la colonización la realidad de la Mayor de las Antillas caribeñas. Incluso según el periodista Alexis Schlachter, especialista en ciencia y técnica, negar que Cuba sea un archipiélago y solo considerarla una isla, por poco nos cuesta a los cubanos la actual Isla de la Juventud.

En su libro Geografía Sorprendente de 2002, este periodista responde a esta y otras preguntas de la Geografía Universal que dan por sentado un aspecto geográfico, aun cuanod la realidad indica que no es cierto. Con su habitual suspicacia, Alexis nos demuestra a todos que Cuba en verdad es…, dejemos que el mismo nos cuente.

“A fines del siglo XX y las puertas de un nuevo milenio, de forma curiosa la mayoría de los medios de comunicación del planeta describen a Cuba como una isla… exactamente igual que Colón hace 507 años. Sin embargo, la soberanía cubana no se circunscribe a la mayor isla de las Antillas -que se llama Cuba-, sino también a los más de 4 000 islas, cayos y cayuelos que la rodean.

Claro está, la capital del país, el grueso de la población, el gobierno central y centros industriales en la economía nacional, se encuentran en esta isla grande. Pero si no se quiere vulnerar la ciencia geográfica ni pasar por alto la integridad del territorio cubano, nuestro país es, sin duda alguna, un archipiélago, tanto como Japón o el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Olvidar esa verdad durante la etapa colonial estuvo a punto de costarnos en 1901 la actual Isla de la Juventud. La cadena de errores que condujo a esa peligrosa situación comenzó en 1492 cuando…

El almirante de la mar océana nos visita

La primera referencia histórica al nombre de Cuba y su caracterización geográfica como isla, se encuentra en el diario de navegación de Cristóbal Colón con fecha de 23 de octubre de 1492, días antes de su llegada a esta tierra: “Quisiera hoy partir para la isla de Cuba…” Colba le decían sus habitantes, mas el navegante entendió Cuba e indistintamente utilizaría ambos nombres.

Dos años más tarde, el 13 de junio de 1494, llega a otra cercana tierra, apenas a 47 km del sur de Cuba, que ya para ese momento se llama Juana en honor al príncipe Juan, heredero del trono español. Claro, el nuevo nombre tiene género femenino, pues esa tierra es una isla y nada más.

Hay un olvido manifiesto por parte de Colón del carácter de archipiélago de las tierras que va a encontrando en sus viajes. Incluso, en un momento determinado, y por claro interés personal, proclamará solemnemente que Juana, Cuba o Colba tiene carácter continental. Moriría pensando que había llegado a la legendaria y rica Asia.

¿Y después?

La Corona española no modificó un ápice la concepción geográfica que tenía de Cuba. El 25 de febrero de 1525 el rey Fernando de Aragón decretó mediante Real Cédula el cambio de nombre de esta tierra antillana y lo hizo en los siguientes términos: “… he mandado que de aquí en lo adelante esa isla que hasta aquí se llamaba Cuba, se llame Fernandina… Yo, el rey.”

En ningún documento oficial posterior se utilizó la verdadera caracterización geográfica de Cuba e incluso fue acuñada una frase que todo lo resumía: la siempre fiel isla de Cuba.
Así sería la isla de Cuba sin sus cayos y cayuelos. Obra de Carlos Pérez Vidal, “Estilo Libre”, 1989

¿Acaso las autoridades españolas desconocían la existencia de islas, cayo y cayuelos alrededor de la isla grande y su carácter de archipiélago? Por supuesto que no. Pero poca atención le prestaban al asunto. La actual Isla de la Juventud apareció por primera vez en un mapa español 77 años después de la muerte de Colón, a pesar de que superaba con sus 2 100 km2 de área a varios estados europeos de la época.

Apenas el 1 de agosto de 1828 se decretó el inicio de la colonización de este paraje con el nombre de Reina Amalia, en homenaje a la tercera esposa del rey Fernando VII; sucesivos censos de población en diferentes siglos no recogieron datos sobre la Isla de Pinos, como poco a poco comenzó a llamársele.

Opacados por la isla grande, los cayos, cayuelos e islas menores del archipiélago quedaron olvidados. Pero no sólo por las autoridades españolas… también las fuerzas revolucionarias iniciaron la lucha “por la independencia de la isla de Cuba”. Era lógico en aquellas circunstancias condicionadas por siglos de propaganda colonial acerca de la “siempre fiel isla de Cuba”.

Sólo en 1897, en la Constitución de la Yaya, hubo un intento de rescate de la verdad geográfica cuando en su primer artículo expresaba: “La República de Cuba comprende el territorio que ocupa la Isla de Cuba e islas y cayos adyacentes…”

Era tarde. El gobierno del Estados Unidos, que ambicionaba la posesión del territorio cubano, se aprovechó del error histórico-geográfico mantenido durante siglos. Luego de la corta guerra contra España, fue firmado el Tratado de París el 10 de diciembre de 1898, donde en todo momento Cuba fue señalada como una solitaria isla a diferencia del trato de archipiélago que recibió Filipinas, incluso con detalles precisos de los puntos geográficos comprendidos.

¿Qué se proponía el gobierno norteamericano? La jugada se vio clara cuando se le impuso a nuestro país la Enmienda Platt; en su artículo decía textualmente: “…la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por tratado la propiedad de la misma.”

Fue un error geográfico y político aprovechado por los Estados Unidos para sus intentos de despojo. Queda en la historia el hecho como advertencia y llamado a la reflexión cuando algunos medios de comunicación insisten día tras días en el supuesto carácter de isla para nuestro país, en definitiva un archipiélago compuesto por 4 195 islas, cayos y cayuelos.”

(Con información del libro Geografía Sorprendente de Alexis Schlachter)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Geografía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s