Magia de las manos y la voz

Por Sayli Sosa Barceló Fotos: Edelvis Valido
Coro NacionalLas manos de la Maestra dicen, sugieren, ordenan. Basta cerrar los puños y se hace el silencio. Luego, un leve ademán desata las voces que, como torrente de música, brotan del pecho y la garganta de más de 40 personas. 

Con las palmas hacia arriba Digna parece sostener el canto de su coro. Y otra vez las manos vuelan, dibujando la melodía en el espacio del teatro Principal. Después, una ovación cerrada, emotiva, sincera, completa la armonía de la noche.

Es esa magia indescifrable del canto coral, en la que no se sabe qué es primero, si la polifonía de las voces, o la danza de las manos indicando dónde dar un agudo.

Con ese embrujo transcurrió la presentación del Coro Nacional de Cuba que, como parte de su gira por todo el país, subió al proscenio del coliseo cultural avileño y, sin dudas, se incluye entre lo mejor del año en Ciego de Ávila.

La velada comenzó con dos piezas de la Misa sine nomine, del autor venezolano César Alejandro Carrillo, que prepararon el terreno para temas de la antología musical cubana como El bodeguero, de Richard Egües; Chan Chan, de Francisco Repilado Compay Segundo; Dame un traguito, de Juan Almeida; y Dale como e’, de Adalberto Álvarez, que hicieron mover a más de uno en sus asientos.

La universalidad del repertorio escogido por Digna Guerra, quien celebra los 35 años al frente del Coro Nacional, llegó en la interpretación de Danny Boy, considerado un himno en Irlanda; o en la versión muy original de Waltz for Debby, del afamado jazzista norteamericano Bill Evans. Asimismo, se escuchó Amalia Rosa, un joropo que lleva la firma de Tino Carrasco y Prayer, obra de Rene Clausen dedicada a la Madre Teresa de Calcuta.

Mas, la apoteosis sobrevino con los negros spirituals Battle of Jerico, My Lord what a morning y, en especial, Steal away to Jesus. En perfecto inglés y con un fraseo exquisito, la coral y sus solistas lograron la maravilla de hacer suyas composiciones complejas, poseedoras de una estructura difícil, pues impone notas breves, seguidas de otras largas, además de una carga emotiva muy fuerte.

Sobresalió el solista de Steal away…, quien demostró cualidades vocales excepcionales y un timbre muy cercano a los cantores originales de este tipo de género, con raíces en la cultura afronorteamericana, y que levantó al público de sus asientos con su magistral interpretación.

Para los amantes de la música en español, el Coro Nacional regaló Ternura, del compositor mexicano Mario Ruiz Armengol, que en la voz del solista Manuel Pérez resultó hermosa, tierna, a la vez que le exigió mucho por la complejidad de los tiempos y la armonía.

Además de la calidad vocal e interpretativa, la proyección en la escena del Coro Nacional destaca, no solo de manera colectiva, sino individual. Algo que, sin dudas, rompe con los estereotipos de la música coral y le imprime un sello de cubanía e identidad, que mucho tiene que ver con el trabajo y la pasión de su directora: Digna Guerra.

Durante el concierto subió a escena el barítono Jaime Ponsoda Alonso, fundador del Coro Nacional e invitado a la gira, quien se despide así del trabajo en activo. Y como para demostrar que la jubilación no significa el retiro, cantó junto a su hijo, también integrante de la agrupación.

Aún cuando el Principal no estaba colmado, quizá porque falte arraigo en el público avileño o por una escasa promoción, la noche del sábado trajo una música diferente, capaz de aquietar el espíritu con la misma fuerza con que lo aviva. Una magia de las manos de Digna y las voces de sus muchachos que solo espero que se repita.

La presentación del Coro Nacional en Ciego de Ávila permitió que esta institución de la Cultura cubana recibiera el reconocimiento de la Asamblea Provincial del Poder Popular y la distinción de Huésped Ilustre. También merecieron la Orden Javier Vilardel, del Centro Provincial de la Música y fueron obsequiados con una pieza del grupo de orfebrería Pauyet y una obra de la plástica. 

Al concluir el espectáculo, Digna Guerra dijo a Invasor digital que la gira permite el intercambio con las agrupaciones corales del país. Al referirse a la nueva generación que compone hoy al Coro Nacional expresó que es de las mejores, porque está mejor preparada. Asimismo adelantó que en 2011 continuará renovando el repertorio y repondrá el Magníficat, de John Rutter.

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